¿Las Damas de Blanco en el
Vaticano?
                                                     
                                                               
 Olga Connor
                                                   
28 de marzo, 2012
José Grave de Peralta
Toroazul Painting and Fine Arts
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Las Damas de Blanco
llegando a la Plaza de San
Pedro en Roma

120 cm / 80 cm
2011
José Grave de Peralta
Toroazul Painting and Fine Arts
Anoche se realizó la presentación de un cuadro muy especial del
artista cubano camagüeyano, radicado en Roma, José Grave de Peralta,
en Jorge M. Sorí Fine Art, (2970 de Ponce de León, Coral Gables). El
pintor creó en la Ciudad eterna la obra Las Damas de Blanco de La
Habana llegando a la Plaza de San Pedro, (‘La Caridad regresa a la Iglesia
con las Damas de Blanco’) en óleo sobre tela de 120 centímetros de alto
por 80 centímetros de ancho, con una idea en la mente: ¿qué pasaría si
las Damas de Blanco, que salen de las iglesias en procesión por las calles
de La Habana, protestando por los presos políticos desde 2003, llegaran
hasta la Plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano?
“Los católicos están desilusionados con la Iglesia, no ven la caridad
dentro de sus ámbitos”, dijo Grave de Peralta. “Yo veo que esas Damas de
Blanco llevan con ellas la caridad”. Y de hecho, en el cuadro ellas cargan
en procesión a la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, que se celebra
esta semana con la visita del Papa Benedicto XVI a El Cobre, en Santiago
de Cuba, y a La Habana.


Es como un símbolo, porque esa Plaza es el centro de la cristiandad. “En
el 2011, comencé a hacer el cuadro en un espacio pequeño con poca luz,
como Miguel Angel”, contó el pintor. “Demoré mucho porque quise
entender, desde abajo, la Plaza en una vista desde el aire. En mi cabeza
pude elevarme de la tierra y plantearlo en un plano superior, como se
hacían los mapas antiguamente, cuando caminando se tomaban las
coordenadas, dibujando los puntos cardinales”. No tenía dinero para
montarse en un helicóptero, obviamente, comenté. Pero él deseó revivir lo
tradicional.

“Pinté la Plaza con la Basílica de San Pedro atrás, para darle una
perspectiva, y parte de la columnata del sur, pero se da a conocer su
redondez, que es elíptica como el Coliseo, porque Bernini, su creador, y el
Papa Alejandro VII [Fabio Chigi], querían que tuviera la forma antigua.
Quisieron llevar allí ese ícono en que hubo tanta masacre de los
cristianos”. Es como si las Damas de Blanco, que han sufrido golpes en
La Habana, estuvieran situadas en esa plaza al estilo del Coliseo,
recordando los sufrimientos de los primeros cristianos.

“A Roma casi no llega el tema de las Damas de Blanco”, insistió Grave de
Peralta. Por eso se le ocurrió llevarlas de modo ideal en su obra. “Es parte
de esa Cuba que uno lleva adentro, más tierna y más pura, más pobre y
más íntima, eso son ellas”.

Las Damas y la Caridad son pequeñitas en el cuadro. “Pero en esa
desproporción está la proporción de la cosa, para subir al cielo se
necesita una escalera grande y otra chiquita. Las figuras de ellas son las
piedras con que se construye la fe”, afirmó el pintor. “Lo interesante es
que son mujeres débiles, que a la vez son fuertes. Me gustaría pensar
que el primer gobierno de transición de los cubanos fuera de mujeres. Yo
creo que ellas nos lo están enseñando, en las entrevistas, logran con
pocas palabras decir cosas muy ricas”.

La elocuencia de su cuadro, como la de las Damas de Blanco, debe
convencer a los cubanos a ofrecer dinero en la subasta silenciosa para
ayudarlas, y que comenzó ya en $3,500, en la galería Jorge M. Sorí, y
también por la página en la red del artista:
www.otoroazul.com
“Llegando a la Plaza de San Pedro, ellas completan la historia, como decía
Aristóteles, el arte va completando la naturaleza. Es un tipo de reportaje
de algo que no ha pasado, que le da una redondez al evento”, acotó Grave
de Peralta.

Podría ser premonitorio, porque a lo mejor el Papa las invita a Roma, le
comenté, “y eso sería increíble”, dijo Grave de Peralta. La Caridad del
Cobre es uno de los motivos de las pinturas de este pintor, junto a los
temas de Camagüey, por su única visita a Cuba en 1999, y los temas
arquitectónicos, con toda Roma como inspiración.

“Primero yo dibujo y luego pinto”, dijo Grave de Peralta, quien aprendió
en las calles de Miami y de Cartagena, Colombia, y hasta en el Norte,
donde estudió, y en México, Caracas, Brasil, siempre en la calle. Por eso
la Plaza de San Pedro es tan prominente, el lugar de encuentro del
pueblo, donde la gente se junta. De hecho allí fue donde me citó el pintor
cuando estuve en Roma hace dos años. ¿Es Roma el destino final del
pintor? “Para mí, Roma es como un gran banquete”, confesó.

“Estoy depurando la línea y las cosas básicas, como el dibujo, para
encontrarle a la mano un sentido, para que no sea reemplazada por las
teclas de la computadora”, reveló. El fue profesor de dibujo arquitectónico
a mano alzada, por complicidad con Tomás López Gottardi, profesor de la
Facultad de Arquitectura en la Universidad de Miami. Sus estudios
fueron en Letras Clásicas en Saint John College en Annapolis, Maryland,
y de maestría en Literatura Española, en la Universidad de Delaware, en
Newark. Dio también clases de escritura creativa y de composición en
UM. Su próxima colección versará sobre arquitectura, con los métodos
tradicionales en acuarelas sobre papel, y óleos sobre tela.
El pintor José Grave
de Peralta frente al
cuadro 'La Caridad
regresa a la Iglesia con
las Damas de Blanco',
en la la galería Jorge
M. Sori Fine Art.

Foto:  Hector Gabino /
El Nuevo Herald